En 2005 la Sra Sonia Cejas vio que un niño de su barrio humilde no iba a la escuela, ni en la mañana ni en la tarde. Habló con él y se dio cuenta que tenía ganas de estudiar pero no pudo registrarse en la escuela por falta de documentos. Empezó a darle clases, y al día siguiente regresó a clases acompañado por cuatro amigos más.

Así empezó el proyecto que ha llegado a ocupar la casa y la vida de Sonia. En los últimos años entre 125 y 130 estudiantes han estado estudiando en dos turnos; la mayoría de las clases son para alumnos de nivel primario, pero también se ofrecen clases de secundaria y preparatoria cuando se requieren. Uno de los primeros estudiantes ha terminado la preparatoria y universidad exitosamente, y ahora da clases en la escuela!

Muchas de las familias de estos estudiantes han mudado a Cancún desde el campo donde no se registran los nacimientos. Por eso los chicos no tienen el acta de nacimiento ni la tarjeta de salud que se requiere para entrar las escuelas de gobierno. Otros han sido victimas de acoso o han tenido otros tipos de problemas.

Todos los alumnos reciben desayunos preparados por voluntarios y padres de familia. Otros voluntarios se dedican a conseguir los actas de nacimiento y certificados de vacuna que necesitan los alumnos para poder entrar escuelas de gobierno.

El Club Rotario Cancún empezó a trabajar con la escuela para remplazar un techo temporal de metal con uno de concreto hidráulico. Esta obra se realizó durante el año rotario 2017/18 en conjunto con el Club Rotario de Murray, Utah, Estados Unidos. También colaboraron los dos clubes para instalar un tanque séptico mas grande, una escalera que llega a los recámaras donde la familia de Sonia había vivido, un techo para la clase de kínder y otras reparaciones menores para mejorar el alumbrado y la circulación del aire.

Todavía se necesitan comida y útiles escolares para la escuela, además de voluntarios para conseguir los documentos que necesitan los niños. Su ayuda seria más que bienvenida para esta noble causa.